(más abajo en castellano)
Bada istorio beltz bat oso gurea, edonoren aurrean izkutatzen duguna. Nunbaiten idatzita baldin badago baztertu nahi dugun hori, gure baitan dago.
Alboratu nahian, gure intimitateen esparru santura mugatzen dugu egiten dugun hori; urteak aurrera joan ahala, gero eta handiago bilakatuko dena, mamuari bizia emanez.
Bat batean, noizbait gure inguruko guztiak aho bete hortz utziko ditugu, iñork espero ez zuen erabaki bat hartu dugulako. Buruak eskuz beteko dira harrituta, gure jokabideagaitik. Intimitatean berriz, negarrari ezin eutsirik geratuko gara, horrelakorik egiteko gauza zelan izan garen galdezka.
Badago gure iluntasunei argi pixkat emateko modurik: ondoan, oso gertu ditugula onartzea.
En todas las historias personales, existen zonas oscuras. Siempre hay algo que no queremos que nadie sepa por miedo a que nos juzguen, por miedo a no ser dignos, por miedo a que no nos entiendan, por miedo a que nuestra reputación sea mancillada, …
Aquel/la que tan behementemente defiende su postura ante la sociedad, oculta que disfruta haciendo lo contrario a lo que defiende; aquel/la que tanto se cuida y tanto deporte hace, que nadie le vea cuando a escondidas se atiborra a pastelitos; aquel/la que tanto critica a lxs demás por esto o aquello, consume a expuertas aquello por lo que tanto critica a lxs demás; cuánto cuesta reconocer las trampas hechas para conseguir aquello que tanto se ansía; cómo ocultamos esas partes de nuestros cuerpos que tan poco nos gustan y así con infinidad de pequeñeces, que no hacen más que alimentar nuestras sombras.
En momentos determinados de nuestras vidas, de repente alguien hace algo que nadie se explica que lo haya hecho. Y así de simple y cruel pide paso la sombra. Aquello que pretendemos ocultar, encuentra modos inesperados para darse a conocer.
Pero todo tiene solución y es tan simple como reconocer que existe aquello que tanto deseamos esconder. En mi caso, por ejemplo, haber escrito la trilogía El Renacer de los Bosques y presentarla en sociedad, me parece una manera muy valiente de darle lo que le corresponde a mis zonas oscuras. Tener las agallas de reconer tus oscuridades y compartirlas, aporta mucha luz a una parte importantísima de nuestra vida, que merece la pena y mucho tenerla en cuenta.
Otra manera que me ayuda a convivir con mis oscuridades es personificándome en ellas. Cuando camino por la vida, suelo imaginar a mi lado todo lo que detesto, odio, no me gusta y oculto de mí. Me suelo sentir multitud al ir acompañado de todo lo que acabo de describir.
Os garantizo que hacerlo sana a raudales, todo lo que ocultáis.