Unx nace y se hace. Termina de estudiar, encuentra trabajo, conoce a alguien especial y si todo va bien, se jubila y se muere. Asì resumiendo.
Pero a lo largo y ancho de la vida pasan cosas. Quizás esa persona especial, no lo era tanto. Puede que ese trabajo no llena del todo. La salud tampoco acompaña demasiado y así, sin comerlo ni beberlo, alguien muy cercano deja de estar ahí porque se ha ido al otro barrio.
Todas estas cositas que suceden, es lo que la vida nos presenta y que la mayoría de las veces, terminan en crisis existenciales, depresiones arroyadoras o timonazos que a unx le cambian completamente la vida.
Cuando alguien se encuentra ante una situación así, supone una crisis terrible. El sentido de la vida se pierde y todo lo que antes suponía un devenir hecho y derecho, deja de serlo y se pierden las ganas hasta de seguir respirando.
Una de las soluciones ante algo así, es mirar hacia adentro. De repente no sé quién se pone a hacer yoga, comienza a hacer ayunos y se le empieza a ver cada vez más, haciendo deporte. Está reconstruyendo su vida. El sentido verdadero de la vida, comienza a ser la búsqueda del santo grial. Unx comienza a hacerse preguntas, a rondarle cuestiones en la cabeza que en otras épocas ni se le hubieran ocurrido; de repente algo dentro va tomando forma. Seguir ahondando en ello, irremediablemente, te lleva a una reconstrucciòn que te lleva a un cambio muy profundo.
Y es que da la casualidad que el corazón se va convirtiendo en el nuevo centro de operaciones. Cuando unx recibe un buen golpe en la vida algo cambia en el interior. Y ese cambio ya no tiene marcha atrás. Se tardará lo que sea en equilibrarse y volver a conectar con la vida y cuando se hace, todo ha cambiado demasiado. Y es que es ahí cuando las coordenadas cambian y empiezas a darle importancia a aspectos que deja atrás todo lo que eras antes.
Cuanta gente nos sorprende con cambios radicales de vida, que porque no conocemos realmante lo que ocurre en la intimidad de muchas pero estos cambios, seguro que vienen precedidos de grandes sacudidas. Y cuando has llegado hasta aquí, te empiezas a cuestionar muchas verdades y es ahí cuando algo nuevo rellena el vacío que ha dejado la gran crisis existencial inicial.
Cuando estás aquí, es el momento en que te abres a experiencias que te llevan a una nueva realidad. Normalmente todo esto se vive en silencio porque si algo valoras más que a ti mismo, es tu paz. Y cuando ahondas en ese nuevo estado para ti, quizás lo espiritual esté tocando a tu puerta.
Este nuevo compañero, te trae algo nuevo: una serenidad más profunda y reparadora. Y te sumerges aún más en el tema porque lo que buscas, te busca y al final unx y otrx se acaban encontrando. Y ahí sí que sí. Experimentas la espiritualidad, porque si esta es algo, es experiencia. Y descubres que eres un alma en el cuerpo que habitas. Y sigues profundizando en ello. Y te observas, y empiezas a perdonar y a confiar. Ya has llegado.